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LOS TIEMPOS DEL DUELO – UN CASO CLINICO
Lic. María Cristina López Camelo
En nuestra lengua castellana el duelo tiene una doble significación: duelo,
dolor, aflicción, lástima, sentimiento ante la muerte de alguno. Reunión de
parientes o amigos que asisten a la casa mortuoria. Duelo, combate o pelea entre
dos, desafío a reto provocado como reparación de una ofensa. Duelo frente a la
muerte, dolor por la desaparición física del otro, del amado, duelo-a-muerte por
honor, algo de lo personal fue desestimado, destituido, el rival vive y debe
enfrentarse a él con el riesgo de morir o matar..
La muerte atraviesa a las dos significaciones, en una como a un hecho, en la
otra como un desafío.
¿Será el duelo-dolor-aflicción un desafío para el sujeto?
Freud considera al duelo como “...un afecto normal frente a una pérdida. Pérdida
de una persona amada o de una abstracción que sus veces, como la patria, la
libertad, un ideal...”.
Todo comenzó con una pérdida. Una pérdida actual o pretérita, pero a la que se
le adjudica el valor de factor desencadenante p de ser la causa de.
Lo significativo es que también de una pérdida se trata cuando nos referimos a
la emergencia de un sujeto deseante.
Algo debe caer, algo debe ser pérdido, cierta consistencia debe mostrar una
brecha, una falta, para que el sujeto pueda advenir, precisamente allí, en ese
hueco, para que el sujeto pueda desear.
Pérdida a la que designamos castración simbólica, que es necesaria efectuar para
que en toda trama se sostenga la relación sujeto/objeto.
La madre mostrará al niño que él no es todo para ella, que ella desea otra cosa.
El hueco que produce una pérdida en lo Real de un objeto, que no es cualquiera,
va a producir una movilización en el sistema de anudamiento de lo simbólico y o
imaginario, cuyos efectos “normales” , por lo habitual, no dejan de asociarse
muchas veces a profundas alteraciones psíquicas.
Esta pérdida del objeto Real, es, en cada caso, la reactivación de aquella
pérdida originaria, constituyente. La pérdida de la cosa en el objeto.
El duelo implica un proceso, un trabajo, un tiempo, que comienza con la pérdida
de un objeto. Pero de un objeto que no es cualquier cosa, sino el depositario
del Ideal del Yo. En tanto soporte de una Ideal, que lo es también de un lugar,
de un punto de perspectiva desde donde el sujeto buscaba ser visto como amado.
Les propongo pensar los distintos momentos o tiempos del trabajo de duelo a
través del análisis de Daniela.
Daniela, de diez años, es derivada por Pediatría, ya que según la historia
clínica, en un hecho confuso, “se cae” o “se tira” de un árbol, “se zambulle”,
según dichos de la madre y se quiebra el antebrazo izquierdo.
A la primer entrevista llega la madre sola, Paula , una señora excesivamente
delgada con un modo de hablar lento, sin sobresaltos, monótono.
Me cuenta que ella está muy preocupada por lo que hizo Daniela y que además en
la escuela no escribe, se aisla, en los recreos está sola.
Daniela es la mayor de cuatro hermanos, luego viene Ricardo que murió de muerte
súbita al mes de vida, en su casa.
Lo encontró “así” –dice ella- en la cuna.
Luego está Juan de cinco años y Lorena de tres años. Actualmente está embarazada
de tres meses. La familia comparte el mismo terreno que los abuelos y hermanos
maternos, pero en viviendas separadas.
Paula es la hermana mayor de seis hermanos, uno de ellos murió, lo balearon
antes que ella se casara. Fue un golpe muy duro que le cuesta superar, sobretodo
porque su madre sigue llorando la muerte de su hijo a pesar de los años.
De su marido Carlos, padre de sus hijos, habla poco. Dice que trabaja mucho para
mantener a la familia, cree que ¨él” no pudo superar la muerte de Ricardo, a
pesar que de eso no hablan.
Daniela es muy parecida a su madre físicamente. Dibuja a la familia completa, en
el lugar de Ricardo, dibuja una cruz y aclara : “este es mi hermano muerto”.
Alejada y hacia abajo una cruz más grande y aclara: “ éste es mi tío, hermano de
mi mamá que lo balearon”.
Dice que en el colegio se aburre, que nadie la invita a jugar. Jugamos a la mamá
y al papá. Ella es la madre y yo la hija, me reta porque no hago la tarea, y se
enoja mucho con el muñeco al que le puso Raúl ( su hijo en el juego). Le grita y
le dice “ si seguís así te vas a morir”.
Daniela ya sabía la diferencia entre la vida y la muerte. La había
experimentado demasiado temprano, demasiado cerca, su hermano murió en la
habitación que compartían.
“La realidad ha pronunciado su veredicto, el objeto ya no existe” Freud.
Veredicto insoportable que enfrenta al sujeto con un agujero en lo Real. Este
primer movimiento marca el principio del trabajo de duelo, el sujeto
identificado al objeto de amor queda al descubierto cuando el Otro que lo
alberga desaparece de la escena. Movimiento riesgoso para el sujeto, ya que este
puede tomar la posición del objeto perdido, llevándolo a un pasaje al acto, al
suicidio.
La niña se tira del árbol, se zambulle de cabeza, se cae de la escena en el
momento en que se entera de que su madre está embarazada otra vez.
Paula, su madre habría reeditado con la muerte de su propio hijo, la de su
hermano. La serie de la mujeres que pierden un hijo confirman el horror de la
supuesta marca familiar, el duelo imposible y la elección de la pena, la
depresión ante la pérdida.
En el juego, Daniela al muñeco que llamaba Raúl, a veces le dice Ricardo. Lo
describe, lo llena de atributos, se parece al padre, juega a la pelota, se ríe
mucho y sobre todo juega con su hermana, es muy malo con ella que esconde sus
juguetes y el los busca.
Comienza así a darle una investidura a su hermano muerto tan pequeño, reavivando
con estos significantes sus propias investiduras primarias, constituidas en su
relación con el semejante como primer objeto de satisfacción y primer objeto
hostíl.
Daniela dice que está triste porque se le murió un hermano y un tío. “
Mi hermana se la pasa llorado, pero yo no lloro, dicen que lloré en el
entierro”.
Le ofrezco un lugar para el llanto.
Dibuja un corazón grande y tres corazones pequeños, “este es mi hermano que se
le paró el corazón, el corazón grande es mi mamá”, escribe los nombres de sus
hermanos, omite a su padre y a ella, se lo indico.
Lo intolerable es “no la experiencia de la propia muerte, que nadie tiene, sino
la de la muerte de otro, que es para nosotros un ser esencial” Lacan .
El agujero en lo Real provocado por una pérdida verdadera, funciona como un
sitio donde el sujeto puede derramar toda suerte de cosas , imágenes,
significantes puestos en juego en el trabajo de duelo, aunque todo lo que sea
derramado en el agujero nunca lo llenará.
El trabajo de duelo se presenta en primer lugar, como una satisfacción, dado el
desorden que se produce frente a la muerte de un ser amado. Los ritos
funerarios, el grupo y la comunidad organizada desde la cultura, son el soporte
de dicho trabajo.
Recorre así Daniela aquellos rasgos que habían representado la vivencia del ser
amado, para quien se está de duelo. Rasgos donde se pone en juego la
ambivalencia amor–odio, en relación a la llegada del hermano. Rasgos difusos
teniendo en cuenta la edad que tenía la niña cuando falleció Ricardo (tres años)
y éste un mes y medio.
Retoma la imagen propia del otro y las palabras escuchadas a sus padres acerca
del mismo.
Me cuenta que de noche ella duerme con los ojos abiertos, para ver a su madre
quien se levanta muy tarde y mira a ella y a sus hermanos, “después papá la
llama, yo me hago la dormida”.
Analista: -¿Porqué pensas que tu mamá va a mirarlos?- .
Daniela: -Para ver si estamos bien.
Dibuja una pareja: “ Una mujer triste y un hombre aburrido”.
Analista: -¿Porqué está triste la mujer?.
Daniela: -Porque se le murió la mamá.
Analista: -¿El hombre porqué está aburrido?.
Daniela: -Porque no tiene amigos. “La triste” ayuda al que está aburrido . “La
triste” se junta con “el aburrido” y son novios se casan y tienen hijos.
Analista: -Tu mamá está triste porque se murió Ricardo y un hermano de ella, tu
papá la quiere por eso la busca cuando va a tu cuarto de noche , la llama para
que deje de estar triste.
Daniela sostiene el síntoma familiar con estos dos significantes : triste –
aburrido.
En la historia que cuenta del padre aburrido parece no poder hacer nada frente a
la tristeza de su esposa y da una explicación acerca de la relación sexual y la
procreación.
Después de esta sesión llega Daniela muy angustiada. La madre me cuenta que la
niña escondió el sueldo del padre y estuvieron un día buscándolo, mientras su
hija se mantenía en silencio; el padre la retó y se enojó con ella.
Este acto que realizó Daniela, está dirigido al padre, lo convoca y este
interviene ordenando las cuentas familiares con su mujer, quien parece no darle
valor al dinero que él gana. Ella repetía que Carlos trabajaba mucho y ganaba
poco.
En la siguiente sesión Paula viene sola. Ella necesita hablar “hoy” y su hija le
dijo: - “andá que allá te escuchan”.
Ahora era ella la que pedía ayuda entrampada en sus duelos .
Madre e hija ven con horror la repetición de la pérdida de un hermano lo que
pone a las dos en un mismo lugar. En Daniela se produce una identificación a la
posición materna, esto paraliza a la niña: no aprende, no juega, está triste, se
aísla.
La caída de Daniela conmueve a su madre, temió perderla. La niña se hace ver en
este pasaje al acto, monta la escena para sus padres y denuncia el síntoma de
los mismos.
La niña asistió un tiempo más, ahora peinaba y ataba su cabello con una hebilla
enorme, de color celeste, muy femenina .
Se la había regalado el padre “para que esté linda”.
Lic. M. Cristina López Camelo
Psicóloga