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Suicidio y sobredeterminación: lo permanente.
LIC. ROBERTO URDINOLA
Nuestra ponencia pretende diferenciar la sobredeterminación
en términos de la física clásica, noción adoptada por la psicología, y la
sobredeterminación desde el psicoanálisis; necesaria para el abordaje clínico de
los afectados por un suicidio.
Al consultar algún diccionario de psicología verán el término sobredeterminación
dentro del arco causa-efecto de las leyes de la naturaleza, donde los efectos
preceden temporalmente a la causa. Esta mecánica clásica hace afirmar a Pierre
Simon Laplace que “ si se conoce el estado actual del mundo con toda precisión
uno puede predecir cualquier evento futuro”1 Esta perspectiva se conoce como
determinismo o determinismo causal.
Si la causa fuera el continente y el efecto estuviera contenido en el, se puede
deducir la misma. Esta modalidad esta en la base de las políticas de prevención,
en general.
Pero la noción llevada a si a los procesos psíquicos, los vincula directamente a
la noción de culpa. Debemos buscar al causante, al culpable; saturando de moral
al acto suicida por un lado, y por el otro en lo que se refiere a los
familiares, otorgamos a la culpa legitimidad. Es necesario que la sientan,
sumiéndolos en un discurso de certeza, tan certero como el sentimiento mismo.
Por ello Bertrán Rusell nos advertía: “ La ley de causalidad es una reliquia de
tiempos pasados, que al igual que la monarquía, sobrevive por la errónea
suposición de que no hace daño”2.
Estas referencias causales, proclives a las generalizaciones, están basadas en
un hábito mental, hijo de una experiencia limitada y no a partir de la
necesidad lógica. En otras palabras, extraer la verdad del acto no a partir de
relaciones causales, sino, de la concurrencia de elementos formales en sus
consecuencias. Tendemos a Creer que las cosas se conformarían en el
pasado, o en relación de vecindad entre la causa y el efecto.
A partir de los años 50 con el desarrollo la física cuántica los sucesos
comienzan a considerarse en forma discreta, desconectados; tanto las partículas
como los átomos guardan cierta individualidad propia. Esto nos pone en guardia
de universales apresurados, para poder a considerar la atención de los pacientes
o del caso uno por uno.
Volviendo al acto que nos ocupa , el suicidio, como lo hemos señalado en otros
trabajos , su etimología (sui= de si mismo, caedere= matar, en su acepción
caedro= de origen incierto) nos orienta sobre el carácter no cierto de la causa,
en tanto causa eficiente. La preponderancia de lo eficiente de la causa, va en
desmedro de la causa formal( espiritual) considerándola a ésta de pura mitología
o producto de superstición.
Este debate adquiere dimensión propia al tratarse de los allegados a un suicidio
o como llamamos nosotros : los afectados, resaltando no tanto el carácter
empírico o del afecto en tanto sentimiento, sino, su núcleo ontológico en tanto
ser-afectado. Si acordamos que el suicida ,su caída de la escena es acto
nadificante, los familiares en una suerte de gesto forzado,” deciden” : Ser
algo para quién me considero nada en el momento de la decisión. Tan
contundente en el verso último del poema de Jorge Luis Borges El Suicida : “Lego
la nada a nadie”.
La inmediatez y lo permanente ambos tiempos acorde con el modo irónico de la
tragedia.
Si bien ante el acto consumado hay una causa eficiente, inmediata llamada
afección, que hace corolario como ser-afectado, es necesario para la
clínica otras consideraciones ¿Cuáles?.
Partimos de la diferencia que Spinoza hace en su Ética, entre afección y afecto,
e introducir, la noción precisa de Diana Altavilla, de afectación. Noción de la
que nos serviremos para hacer operar la sobredeterminación inconsciente en tanto
estructurado como un lenguaje. La sobredeterminación en la psicología la
comprende como multicausalidad; versión moderna a partir del relativismo simple
de Einstein, pero no exceptúa su condimento moral. Ya no será el culpable, sino
los culpables.
Retomamos la diferencia spinoziana entre afección y afecto. La afección es el
efecto instantáneo de una percepción, de una imagen de cosa sobre mi. *3
Esta afección disminuye mi potencia de actuar. Mi potencia esta consagrada, dice
Deleuze, al objeto que no me conviene. Tan escuchado en los allegados a un
suicidio. La afección, en tanto imposibilidad de la disminución de mi potencia
de actuar; es “ responsable” de la instauración de un ser, en tanto
ser-afectado. Lo inmediato se torna durable. Nuevamente ese tono irónico de la
tragedia.
Según el diccionario la afección es “impresión que causa una cosa en otras
provocando mudanza o alteración”.
Es decir, la afección no solo provoca un cambio de estado, sino es mudanza Esta
posibilidad de mudanza es el afecto. Spinoza afirma que toda afección encierra
un afecto en tanto posibilidad de transición. El afecto es el paso de una cosa a
otra, pero es un paso vivido. Es el paso de un estado a otro, difiriendo en
naturaleza de ambos estados.
Es en este paso donde precisamos nuestra labor clínica. Espacio que encuadramos
con las coordenadas de la tragedia y sus elementos: enigma, legado y
participación. Elementos de envestidura lógica, siendo el enigma consecuencia
del sentido pleno del acto suicida en tanto la verdad, el motivo se la “llevo el
muerto”; el legado, la necesidad lógica que se instaura en los afectados, una
lógica con puntos en reverso al suicidio del ser querido, y la participación, la
eficacia de los elementos a consecuencia de un suicidio ( culpa y silencio).
Ustedes sabrán que etimológicamente tragedia significa “cantos de machos
cabríos” o “ el grito del macho cabrio”. Y es precisamente en ese paso
transitorio, trágico, donde se emite el grito. Recuerdo el dicho de una paciente
ante el suicidio de su hermano , lo explica como “ siendo solo un grito en la
oscuridad”. El afecto en tanto afección del acto, es posibilidad si y solo si,
la palabra des-subjetivada por la culpa y el silencio, palabra des-subjetivada a
lo igual que un grito, reducida a su expresión de grito, recobra la referencia
subjetiva a partir del deslizamiento significante, recobrando la posibilidad de
significado, de sentido. Se trata de pensar la sobredeterminación a partir de la
afectación que se realiza en el deslizamiento significante. La afectación es la
operatoria del entretejido significante.
No olvidemos que la tragedia es la respuesta sin sentido. De ahí su vencidad ,
con el sin-sentido de la muerte.
Que queremos decir con todo esto? Culpa y silencio son la afección inmediata por
el acto suicida. Por ambas, la palabra queda eliminada de su referencia
subjetiva, de representar algo que no sea absorbida por la culpa o castrada por
el silencio, adquiriendo el valor de certeza a lo igual que un grito. El grito
no tiene otro significado que de grito.
Si tomamos a la culpa y el silencio, en tanto eco de una estructura subjetiva,
anterior al acto, estructura con memoria , si potenciamos el afecto, paso
intermedio transitorio pero vivido, si lo potenciamos por la afectación de la
palabra en tanto significante, daremos posibilidad a un nuevo estado. No
olvidemos que el significante es posibilidad , otorgamiento de lugar.
Afectación solo posible por la sobredeterminación. No se trata de una
determinación superior. Sino de una sobredeterminación sobre la determinación
aparente.
*1 Causalidad física. De Wilkipedia, la enciclopedia libre.
*2 Citado por Emilio González en la ficha : Causalidad y
sobredeterminación. Publicada por Espacio Psicoanalítico de Barcelona.
*3 En medio de Spinoza- Gilles Deleuz