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Los antecedentes familiares de suicido
constituyen igualmente un elevado riesgo de comportamiento suicida, con un
riesgo cuatro veces mayor de comportamiento suicida entre los allegados de
quienes hicieron tentativas de suicidio y/o suicidios consumados, comparados con
las familias que no presentan ninguna historia de comportamiento suicida. Las
personas que ya han hecho tentativas de suicidio presentan riesgos elevados de
tentativa de suicidio o de muerte por suicido, más especialmente
dentro de los primeros seis a doce meses siguientes a
una tentativa. Los contextos socioeconómicos, educacionales y
sociales frágiles, así como de una débil salud física, son igualmente asociados
a comportamientos suicidas. Un mayor conocimiento de estos factores de riesgo
podrían ayudarnos a identificar mejor las personas con
más riesgo de suicidio, con el fin de implantar programas de prevención más
focalizados para quienes más lo necesitan.
Sobre esta tela de fondo, los acontecimientos estresantes como
las rupturas, la pérdida de seres queridos, los conflictos con los allegados y
amigos, los problemas legales, financieros, o relacionados con el trabajo, así
como los acontecimientos que conducen al estigma, a la humillación, o a la
vergüenza, pueden provocar tentativas de suicidio. Además, la
disponibilidad de medios letales para atentar contra la propia vida constituye
un riesgo importante de comportamiento suicida del mismo modo que determina la
letalidad de una tentativa de suicidio. Cuando las personas están desesperadas o
cuando viven un estrés agudo, hay un mayor riesgo de comportamiento suicida
impulsivo si el medio de acabar con su vida está disponible, especialmente
cuando su capacidad de juzgar se ve alterada por un trastorno mental por el
alcohol o las drogas. Finalmente, los recientes desarrollos en investigación
genética nos ayudan a comprender mejor las bases genéticas de la predisposición
a los comportamientos suicidas y las formas en qué las predisposiciones
genéticas de los comportamientos suicidas pueden estar influidas por el entorno.
La gran variación de las tasas de suicidio de un país a otro y en el interior de
un mismo país (por ejemplo, las diferencias entre medio urbano y rural)
muestran la importancia de los factores sociales y de
otros elementos ambientales. Las anomalías ligadas a la impulsividad
y la agresividad, parecen contribuir a un aumento del riesgo de suicidio.